martes, 29 de septiembre de 2015

Veneno - Veneno (1977)



La historia de Veneno fue una historia corta pero intensa. Sin saberlo ellos y con una crítica musical dispuesta a ignorarles, ellos realizaron uno de los discos más influyentes en el mundo del flamenco y música pop española.

Veneno estuvo compuesto por el cantautor Kiko Veneno, los hermanos Amador compuestos por Rafael y Raimundo Amador a las guitarras y por músicos de estudio como el batería Antonio Romero "El Tacita".

El disco fue producido por un entonces "amateur" Ricardo Pachón, pero francamente la producción de este disco es de lo más acertada y da juego a esta fiesta continua de flamenco, rock-blues, rumba, funk donde se intercambian las guitarras y un cantautor que en ocasiones parece haber improvisado las letras.
Además, la portada original tenía una pastilla de hachís por lo que uno puede imaginar la influencia de las drogas en este disco.

El disco empieza con unos versos tranquilos y relajados con "Los Animales" acompañados dulcemente con las guitarras, hasta que aperece la batería en clave de rock y comienzan a resonar las guitarras.

"La muchachita" y "Canción antinacionalista zamorana" es una interesante suite en plan rumba donde Kiko Veneno cuenta la historia de una "muchachita" (quizás fuera algún "amor platónico" de Kiko) donde el tema se detiene, hasta que las guitarras dulcemente resuenan para dar al siguiente tema bastante curioso por su letra.

"Indiopole" es un tema instrumental con las excelentes guitarras flamencas que rozan el rock; para luego dar al siguiente tema más famoso del disco "Los delincuentes".
Este tema quizás sea el más canalla y el más influyente de los grupos posteriores. ¿Por qué los actuales Delincuentes se llaman así?
Alegría y locura se dan en este excelente tema.

Otro de mis cortes preferidos del disco es "Aparta el corazón de las mangueras", con una letra surrealista que se acaban "perdiendo" todos los músicos en este buen tema de corte progresivo.

El disco se acaba con la misteriosa rumba "San José de Arimatea" y el poema "No pido mucho".

Como suele pasar con este tipo de discos, Veneno solo fueron capaces de hacer un excelente e irrepetible disco.
Ya que cuando uno lee crónicas de sus conciertos, como uno que leí en la revista "Vibraciones" del 77-78, relataban que eran incapaces de tocar coordinados en sus conciertos, siendo desastrosos en lo musical, por lo que el grupo no tardó en disolverse y tomando distintos caminos como la carrera en solitario de Kiko Veneno y la de los hermanos Amador en Pata Negra, pero eso ya son diferentes historias.

El disco merece su escucha ya que a día de hoy tanto Raimundo como Kiko siguen destacando la gran influencia que tuvo este disco.
Hay que escucharlo.

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